DISCURSO DE GRADUACIÓN. Licenciatura en Enfermería 2005-2009

julio 03, 2010 2 respuestas humanas




Ahora que ha pasado exactamente un año desde aquel día... y la nostalgia es demasiado fuerte, les dejo este discurso que tanto trabajo me costó hacer el año pasado...




Curiosa es nuestra situación de seres en la tierra. Nacemos y no sabemos con que fin, aunque a veces creemos presentirlo. Ante la vida cotidiana no es necesario reflexionar demasiado: Estamos para los demás. Sobre todo para aquellos de cuya sonrisa y bienestar depende nuestra felicidad, pero también para tantos desconocidos a cuyo destino nos vincula una simpatía, por el hecho de ser seres humanos.
Luis Felipe Zapata


Tener un micrófono siempre es una responsabilidad, pero en este caso es también un privilegio, así que haciendo uso del mismo, me dirijo hacia ustedes a nombre de toda mi generación… ellos no querían que lo dijera porque es un clishé, pero la verdad es que uno no puede pararse aquí sin sentir que es un honor haber sido elegido.
Yo era apenas una niña cuando empecé a forjar mi historia, y cómo a todos, me divertía mucho imaginar el futuro, pero lo que siempre supe era que quería llegar alto; y es que sí pude ver más allá, es porque siempre estuve sobre los hombros de gigantes. En ese entonces eran los de mis padres, pero en mi paso por la vida he encontrado muchos más. Hoy, esos hombros son los de toda una generación, los de esos pacientes que he tenido la fortuna de atender, los de un gran maestro, los de mi mejor amigo y compañero, casi hermano; por lo que no puedo hacer nada más que decir gracias por todo y hacer buen uso de su confianza y apoyo.
Este ha sido un viaje cargado de enseñanzas. Inauguramos un plan de estudios y con él descubrimos nuevos caminos para hacer lo que siempre se había hecho y también hicimos cosas que nadie antes se había atrevido. Desafiamos la tradición apostando por el progreso y la tecnología reinventándonos incluso a nosotros mismos.
Sería imposible encerrar en unas líneas todas las cosas por las que hemos tenido que pasar para que 27 historias de las 35 que fuimos alguna vez, hoy encontremos un final feliz. Pero este logro no es únicamente nuestro, y aprovechando que muchos de los asistentes a esta ceremonia tan especial tienen cierta injerencia en ello, es preciso hacerles saber cuán agradecidos estamos por las razones que ustedes ya conocen, pero que son dignas de reconocer públicamente.
Gracias a todos nuestros maestros, por que de cada uno nos llevamos algo. Con algunos aprendimos a pesar de ellos y de nosotros mismos, sin duda nos obligaron a ser fuertes y a sortear magistralmente las adversidades. Otros; más que sólo maestros fueron y son nuestros guías, nuestro ejemplo, nuestra inspiración, son amigos que más allá de su labor docente nos enseñaron a aprender, a vivir.
Gracias a nuestras familias por su apoyo, su amor, su paciencia; gracias a nuestros padres por su aliento, por su tiempo invertido, pero sobre todo por sus sacrificios. Gracias por perdonar nuestras ausencias, por su espera sin preguntas, por su comprensión ante nuestro malhumor y fatiga crónica, por permitirnos esos períodos de sueño prolongados después de una semana difícil. Gracias por hacernos sentir en casa aunque apenas estuviéramos en ella. De manera personal, aunque también sé que no soy la única que piensa así, espero que lo que he hecho hasta ahora los haga sentirse orgullosos.
Gracias a nuestros amigos. Esos amigos que sin pedirlo, probaron su cariño y lealtad en los momentos más duros, en los que tuvimos que luchar contra nuestras dudas, nuestra inseguridad, nuestra indisciplina, cuando tuvimos que cargar el peso de nuestros errores y de nuestro pasado y hacerles frente, todo por la firme convicción de seguir adelante.
No puedo finalizar sin agradecernos a nosotros mismos por darnos la oportunidad de hacer este sueño realidad. Un sueño que parece que apenas comenzó ayer, y que se nos muestra hoy como la prueba tangible de que la constancia y la perseverancia son la clave del éxito. A partir de hoy no seremos los mismos ante el mundo, nos vamos de aquí con el compromiso de servir a la humanidad por el resto de nuestra existencia. Asumimos conscientemente que tenemos en nuestras manos la vida de otros, los sueños y las esperanzas de familias enteras. La salud de toda la sociedad recae sobre la responsabilidad de hacer bien nuestro trabajo desde todos los ámbitos que nos corresponden; y aceptar ese reto e intentar vencerlo todos los días, créanme, no cualquiera. Sintámonos orgullosos de estar aquí, por nosotros, por las personas que nos aman y que han contribuido de mil maneras para que este día llegara, y por los compañeros que se quedaron un paso atrás, pero que siempre han estado acompañándonos, unos desde lejos y otros más de cerca, y que hoy festejan con nosotros, porque esto también va por ellos.
Hoy podemos mirar hacia atrás y reírnos de esas tardes de encuestas en la comunidad bajo la lluvia escapando de los perros y de los chivos, de aquellos días en los que el nombre de Dorotea Orem nos sonaba más familiar que el de nuestra propia madre; de las veces que nuestros amigos nos invitaban a salir el fin de semana y no quedaba más remedio que responder “no puedo, tengo tarea”. En nuestros recuerdos quedaron grabados esos días en los que recién aprendimos a canalizar y nos la pasábamos reclutando gente entre nuestros amigos y familiares para practicar, las clases de patología y farmacología los sábados a las siete de la mañana, las noches haciendo el protocolo de investigación. Por fin podemos brindar por esas pláticas en la madrugada, por las confesiones y las risas, por los amaneceres frente a un libro o una computadora, incluso hasta por los gritos y los insultos que alguna vez nos pronunciamos, porque todos esos momentos nos han hecho distintos, y nos han traído hasta aquí.
Dicen que el día en que el hombre se siente más sólo en toda su vida, es aquel en que termina sus estudios. Eso es por qué llegamos a un punto en el que el sistema ha hecho presuntamente todo lo que tenía que hacer para formarnos hombres y mujeres de bien. Se supone que estamos listos para empezar una nueva vida, y para hacernos cargo de las demandas de la sociedad que nos ha instruido. La pregunta es, ¿estamos listos? Yo me atrevo a decir que si, a pesar del miedo y la incertidumbre, si lo estamos, y no sólo nos respaldan los últimos años de esfuerzo, sí no que estamos dispuestos a seguir creciendo. Después de todo también dicen que el miedo es sólo una oportunidad para convertirnos en valientes, y que el futuro está oculto detrás de los hombres que lo crean.
Hoy terminamos una carrera y comenzamos otra. Una nueva carrera llena de oportunidades, de obstáculos y de aprendizaje. Probablemente nos deparan dificultades, pero no olvidemos que aunque el mundo puede parecer hoy un lugar confuso y lleno de egoísmo, también hay en él personas que luchan por alcanzar ideales nobles. No olvidemos que nos formamos para proteger la vida, no para vender la salud ni mercadear con el conocimiento. No olvidemos que en muchas ocasiones, lo incorrecto será mucho más fácil que lo correcto, pero ningún precio puede pagar lo que vale una conciencia tranquila y unas convicciones incorruptas, por que a través de los años, eso es lo único que perdurará. No olvidemos, que nuestros conocimientos son nuestras armas para luchar por una sociedad más justa, más equitativa, más sana. La vida cotidiana no deja de estar cargada de heroísmo, más aún en nuestra profesión. No olvidemos, que no por cuidar de otros debemos dejar de cuidar de nosotros mismos, recordemos siempre que uno no puede dar lo que no tiene y que la mejor forma de enseñar es a través del ejemplo.
Uno de los mejores consejos que he recibido fue precisamente de una de las damas que hoy tenemos el honor de que sean nuestras madrinas de luz: Nunca dejen que nadie les diga que no pueden. Y no se angustien con fantasmas; hay temores que nacen sólo del cansancio y la soledad. Tampoco se comparen mucho con los demás. Finalmente, como bien sabemos, uno de los principios básicos de enfermería, es que todos somos únicos.
Les deseo sinceramente mucho éxito en cada uno de sus proyectos y planes personales, y recuerden que hoy no nos separamos, “solo vamos a vernos menos; para extrañarnos más”.

Gracias.
Mérida, Yucatán. Julio 2009

2 respuestas humanas:

  • Aleli Herrera Pren dijo...

    Es una nostalgia, muy grande. Ha sido un año, que ha puesto en prueba nuestros 4 años de carrera, nuestra tolerancia, nuestros conocimientos y nos ha templado muchas veces el carácter para demostrarnos que el único cambio se producerá de lo que yo desee hacer y no por lo de los demás porque jamás lo lograremos¡¡¡¡
    En este año, unos hemos cambiado, otros hemos tenido enormes retrocesos, otros hemos preferido solo cerrar los ojos y dejar pasar la vida¡¡¡ otros muchos nos hemos inmiscuidoo en la vida para ser parte de la cotidianidad.. pero al final de todo, hemos logrado algo llegar y concluir hasta aquí, hoy solo faltan 26 días para concluir la pasantía, los 26 días más largos o más cortos.. pero aqui estamos y yo me siento orgullosa de miií, no por lo que no he logrado porque se que lo haré, sino por haber llegado hasta aquí, tener aún ganas de seguir llegando más alto..

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