IMPORTANCIA DE LA MEDICINA TRADICIONAL

febrero 05, 2012 1 respuestas humanas

Después de muchos años de poca atención hacia la importancia de la Medicina Tradicional Mexicana y sus recursos naturales, podemos encontrar ahora publicaciones tanto de índole científica como de difusión que reportan con entusiasmo las estadísticas sociales y económicas sobre el uso de plantas medicinales. Así encontramos señalamientos en donde aseguran que en 1996 las ventas de “medicamentos herbolarios” en 7 países de la Comunidad Europea alcanzaron más de 5 Mil millones de dólares.
Es importante señalar el aporte de las llamadas ciencias humanas (antropología, sociología, economía, historia...), quienes, por la naturaleza de sus objetos de estudio y metodologías de trabajo, ayudaron a que la medicina oficial o 
científica, demasiado arraigada en sus prácticas positivistas y racionalistas, terminara por reconocer el valor de una aproximación holística y más integral al estudio de los problemas y de la búsqueda de soluciones en salud. Especialmente, en el ámbito de la salud pública y de la medicina preventiva, el sistema médico oficial aprendió a valerse de una metodología de tipo ínter y transdisciplinario, que amplió su propia visión y reflexión sobre los problemas de salud individuales y colectivos. Lo anterior ha hecho posible que, con el paso de sólo unas décadas, la mayor parte de representantes de los sistemas de salud oficiales, deje de ver con desprecio y suficiencia las prácticas terapéuticas de los sistemas médicos populares y tradicionales y que, incluso, algunas prácticas médicas tradicionales y populares (acupuntura, homeopatía, plantas medicinales...) gocen de gran prestigio y reconocimiento científico en la actualidad.
Desde hace unos años la investigación de plantas medicinales ya no es vista como un folklore, sino, como una relevante actividad científica, ya que las plantas medicinales son una alternativa viable en el desarrollo de nuevas técnicas terapéuticas, en la obtención de nuevas moléculas bioactivas que se manifiesten en diferentes mecanismos de acción. En  el resurgimiento de la importancia de las plantas medicinales como fuente de potenciales terapéuticos,  son los países del primer mundo quienes invierten  grandes cantidades de dinero en la investigación farmacológica de plantas medicinales, obteniendo  la materia prima vegetal de los países tropicales generalmente en  desarrollo.
LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (OMS) reconoció la importancia de este recurso terapéutico y generó un programa de reconocimiento y promoción de la medicina herbolaria y en 1990 promovió una serie de recomendaciones para la regularización de los medicamentos herbolarios.
LA SECRETARIA DE SALUD EN MEXICO reconoce que muchas de las plantas medicinales ampliamente conocidas por la población, están siendo utilizadas como fitofármacos y que esta práctica cada día tiene mayor relevancia, por lo que  ha construido el marco para la regulación de estos productos (medicamentos herbolarios) para lo cual ha formado diversos instrumentos como la
PROPUESTA DEL NUEVO REGLAMENTO DE LA LEY  GENERAL DE SALUD en  materia de Control Sanitario de Actividades, Establecimientos, Productos  y Servicios en el cual se precisa la manera en que estos productos son tratados.  El nuevo reglamento reconoce tres tipos de medicamentos:


El químico farmacéutico                   
El homeopático                           
El herbolario
 
            El medicamento herbolario es paradójicamente un nuevo concepto  “Es el producto elaborado con material vegetal o algún derivado de éste, cuyo ingrediente principal es la parte aérea o subterránea de alguna planta o extractos o trituras así como: jugos, resinas, aceites grasos y esenciales presentados en forma farmacéutica. Su uso terapéutico está basado en el conocimiento tradicional o popular y su efectividad y seguridad están establecidas en  la literatura nacional como internacional”. 
 
El INSTITUTO MEXICANO DEL SEGURO SOCIAL fue la primera institución del Sector Salud en incorporar un cuerpo de investigadores para atender el estudio de La Medicina Tradicional Mexicana y especialmente la Herbolaria Mexicana desde un punto de vista científico. Desde 1981 incorporó en sus espacios y presupuesto al Centro de Investigación en Medicina Tradicional y Herbolaria, actualmente, Centro de Investigación y Desarrollo de Fitomedicamentos que se ubica en Xochitepec, Morelos. Hasta ahora es  el único Centro de Investigación en el país especializado en el estudio integral de las plantas medicinales que ha logrado -además de demostrar la utilidad farmacológica y aislar nuevas moléculas bioactivas en varias especies vegetales- la formación de investigadores en las áreas de la etnobotánica, la fitoquímica, la farmacología y la biotecnología de plantas medicinales. Desde 1998 en colaboración con la LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DEL ESTADO DE MORELOS inició un programa de maestría, UNICO EN MEXICO, con especialidad en “Farmacología y Fitoquímica de plantas Medicinales”, que se encuentra orientado a la formación de cuadros especialistas que pudieran dar el apoyo científico y tecnológico para el desarrollo de los nuevos medicamentos herbolarios. Ha  logrado integrar la cadena de investigación necesaria para generar  las bases científicas para el desarrollo de la “Industria de la Planta Medicinal”.
 
LA SECRETARIA DE AGRICULTURA  Y DESARROLLO RURAL reconoce la importancia que el cultivo y producción de plantas medicinales tiene para el desarrollo del campo en México. Sabiendo que, viviendo en un país de pequeños agricultores y que el crecimiento de la población, la industrialización y la nueva tecnología, han disminuido dramáticamente los precios de los cultivos tradicionales como granos y cereales, deja fuera de competencia a estos  productores.
 
            El uso de plantas medicinales lejos de verse desplazado ha cobrado fuerza, es previsible un gran aumento de la demanda del medicamento herbolario. Se observa un creciente interés de los países desarrollados en los medicamentos de origen vegetal, se cuenta con un vasto y eficiente trabajo etnobotánico, la experiencia acumulada y el desarrollo de cuadros de especialistas nos permite proponer la formación de programas de posgrado, diplomados, maestrías y doctorados en plantas medicinales.

ALGUNOS ELEMENTOS DE LOS SISTEMAS MÉDICOS POPULARES Y TRADICIONALES
 Con el afán de permitir un acercamiento siquiera superficial a esta atiborrada oferta de sistemas médicos populares y tradicionales, quisiera describir algunas de sus expresiones más comunes en nuestra cultura mestiza. Estos elementos serán presentados en un orden creciente de complejidad, tal y como de forma habitual son más comúnmente demandados en nuestras ciudades y zonas campestres, aunque no necesariamente en ese orden.
 
 
A. ELEMENTOS CASEROS.
 
Se refiere a todos aquellos conocimientos y prácticas sencillas para el diagnóstico y manejo inicial de la enfermedad en el hogar. Aquí la cabeza de salud, es un adulto (abuela, madre, padre...) quien trata de definir la gravedad de la dolencia y la perentoriedad con la cual se debe recurrir a otro nivel de atención. En este nivel se recurre con frecuencia a la automedicación, al uso de plantas medicinales y de algunas prácticas simples de tipo paliativo (baños, aplicación de compresas}, a buen número de creencias y prácticas dietéticas (evitar ciertos alimentos "calientes" o "fríos"), ciertas medidas preventivas e higiénicas (no serenarse, no bañarse con agua fría), etc.
 
B. ELEMENTOS NATURISTICOS.
 
Se refiere a aquellos fenómenos que por su presentación no se consideran de orden sobrenatural y pueden ser corregidos por medio de algunas prácticas más especializadas de orden natural, algunas de ellas resultado de conocimientos largamente acumulados y que por lo tanto, permiten un importante grado de verificación y de objetividad científica. Entre los representantes de estas prácticas más prestigiosos entre nosotros tenemos:
 
1. Sobanderos o hueseros. Es un tipo de práctica con amplia distribución y acogida tanto en el campo como en las ciudades. Aunque es una práctica generalmente de tradición familiar, se dice que para ejercerla se requiere el "don" o "virtud" de reconocer y componer sólo con las manos todo tipo de traumatismos y problemas osteomusculares.
 
2. Parteras o comadronas. Reconocidas oficialmente en países desarrollados como Inglaterra, en Colombia, desde hace muchos años se ha tratado de capacitarlas y vigilar algunas prácticas riesgosas para la salud del bebé o la mamá. En zonas rurales de nuestro país cumplen aún una labor difícilmente sustituible.
 
3. Curanderos, yerbateros o botánicos. Otro grupo de practicantes ampliamente reconocido y distribuido por el mundo entero. Su saber, en la mayoría de los casos, es el fruto de tradiciones familiares y seculares que suman conocimientos que provienen de las más diversas fuentes y tradiciones. En los últimos años se han organizado en asociaciones que luchan por su reconocimiento oficial y en algunos caso se ha avanzado en la sistematización y normatización de su saber. Aunque su trabajo se basa principalmente en el conocimiento y el uso de plantas medicinales, también utilizan remedios de origen animal y mineral, drogas alopáticas, homeopáticas y otras, y en muchas ocasiones también recurren a elementos y rituales de contenido mágico-religioso (como es el caso de los raiceros del Chocó, algunos de los cuales han estudiado con jaibanás emberas).
 
4. Teguas. Son aquellas personas que, sin tener ningún título de estudios oficialmente reconocido, fundamentan su trabajo en la experiencia personal y en su formación autodidacta en práctica médicas y odontológicas facultativas. Algunos han iniciado su aprendizaje trabajando en algún tipo de institución de salud, lo que utilizan como una forma indirecta de acreditación. En general, trabajan por fuera de la ley, pero con una gran aceptación por parte de la comunidad, que en algunos casos los considera mejores que los mismos profesionales oficiales. No son aún pocas las circunstancias en las que se los persigue y acosa legalmente. En algunos casos, son teguas los farmacéutas, que están en condiciones de diagnosticar de palabra y formular a sus clientes. En nuestro país, hay famosos médicos y dentistas teguas, y no pocos veterinarios que hacen amplio uso de su profesión. En muchos casos, es preocupante el escaso rigor y objetividad con que realizan algunos procedimientos delicados o la forma irracional de formular medicamentos facultativos.
 
5. Naturistas. Este es un fenómeno básicamente urbano y relacionado con la cultura mundial de la llamada nueva era en la que se mezclan los temores milenaristas, la desconfianza en la supuesta agresión tecno-química, la añoranza de un orden natural y espiritual superior al humano, la sobrevaloración de la salud corporal y de la juventud, entre otras manifestaciones. No poco de su ímpetu se fundamenta en la globalización y en la apertura de nuevos mercados y de novedosas tecnologías de mercadeo. Aunque buena parte de sus cabezas representativas son médicos naturistas de formación académica y empírica, su presencia pujante se observa al rededor de las tiendas naturistas, los grupos ecológicos y los devotos de la agricultura orgánica, los centros médicos alternativos, etc.
 
C. ELEMENTOS MAGICO-RELIGIOSOS.
 
Aquí, tanto la etiología de la enfermedad como su tratamiento son de orden sobrenatural y tiene que ver con poderes mágicos agresivos y curativos, espíritus malignos y protectores, y otros agentes sobrenaturales y divinos. Aunque puede incluir algunos elementos naturales, sólo intervienen en su aspecto mágico (plantas y animales sagrados, fenómenos meteorológicos, astros, etc.). Reúne también una amplia y temida variedad de especialistas, entre los que sobresalen los siguientes:
 
1. Brujos o hechiceros. Aunque comparten características comunes con los chamanes indígenas, su saber y sus poderes más que representar y proteger una tradición cultural particular, son el producto de un sincretismo de tradiciones culturales diversas. Tienen el poder tanto de curar las enfermedades mágicas (maleficios, trabajos...), como de causarlas. Muy ampliamente, se reconocen dos grandes vertientes de acción: la magia negra y la blanca. En su origen, intervienen, entre nosotros, principalmente elementos provenientes de las culturas africanas y de las brujerías de la edad media y de la alquimia europeas.
 
2. Chamanes. La denominación proviene del nombre que en una comunidad siberiana se da a sus sacerdotes-curanderos-jefes, y se ha extrapolado para denominar a todas las cabezas médicas y religiosas de las comunidades indígenas, si bien el nombre propio y las funciones varían grandemente de comunidad a comunidad. No en pocas ocasiones, además de atender a su propia comunidad, es motivo de consultas por personas provenientes de otras comunidades y sectores sociales. En general se les atribuye un mayor poder mágico y más honestidad e integridad, que los brujos urbanos.
 
3. Espiritistas. Su labor diagnóstica y curativa la cumplen sirviendo como médium a diversos espíritus que se comunican a través de ellos en estados de trance. Muy famoso en nuestro medio, el espíritu del difunto médico venezolano José Gregorio Hernández quien, a través de numerosos médium en muchas ciudades y países, ha llevado a cabo innumerables curaciones milagrosas (sus seguidores, que buscan su canonización -ya es beato-, aseguran poseer la documentación adecuada para comprobar más de 10 000 curaciones milagrosas). Y también muy conocido el movimiento Espirita originario del Brasil, el cual propicia la formación de médiums que sirvan de vehículos para estas curaciones espirituales.
 
4. Mentalistas. Basan su poder en el "control mental" que les permite acumular y manejar el "magnetismo" o la "energía vital", que transmiten a sus pacientes con las manos o sus mentes para propiciar su curación. Nuestra más famosa mentalista es sin lugar a dudas Regina 11, quien tuvo a demás la capacidad de crear un movimiento político que la llevó hasta el senado.
 
5. Sanadores. Más que verdaderos especialistas, se consideran a sí mismos como intermediarios de la voluntad divina. Son personas, en muchos casos humildes, que participan con gran fervor y devoción de algún credo (sobre todo cristiano), y que por medio de su fe, su oración y la imposición de sus manos logran también que ocurran curaciones milagrosas. Muy cerca de los sanadores, está la devoción en los santos a cuyas reliquias e imágenes se les atribuye un poder curativo milagroso. Este fe ha sido, desde antes de la edad media, un rentable negocio para organizaciones religiosas y estafadores.
 
6. Ensalmadores o rezanderos. Su poder curativo está basado en el poder mágico de las palabras de ciertas oraciones, casi siempre secretas, que recitan en silencio o que mascullan al lado de sus pacientes humanos o animales. Los buscan para tratar dolencias específicas: parar hemorragias, sacar el "mal de ojo", quitar los gusanos o nuches, etc. Al parecer, su tradición se remonta a la conquista, cuando su saber llegó del continente europeo acompañando a las huestes españolas. Muy famoso en nuestro medio, el policía del municipio de la Estrella, cuyo prestigio se extiende más allá del departamento de Antioquia, que es además una buena mezcla de ensalmador, huesero y tegua.
 
7. La nueva espiritualidad. Otra expresión de la cultura de la llamada nueva era, con su actitud "light" y sus pretensiones de trascendencia. Aquí se agruparían numerosas sectas espirituales, algunas antiguas y otras de nuevo cuño, que ofrecen "salud" para el alma y la mente, con recursos extraterrestres, esoterismo, maestros ascendidos, geomancia, meditación, relajación, inciensos, velas, piedras y un sinnúmero más de subterfugios, para todos los gustos y necesidades. Aunque entre estas tendencias milenaristas se incluye algunas sectas con francas manifestaciones de sicopatología social, como los grupos satánicos, su amplia distribución y reconocimiento por los diversos sectores sociales invita a reflexionar sobre su significado y valor para los diversos grupos humanos.
 
D. ELEMENTOS MIXTOS
 
1. MEDICINAS ALTERNATIVAS. Aunque la mayor parte de  sus practicantes son profesionales egresados de las facultades del área de la salud oficialmente reconocidas, mucha parte de sus métodos y procedimientos terapéuticos provienen de sectores populares y tradiciones médicas propias y foráneas: el uso de plantas medicinales, sanaciones, rituales, masajes, acupuntura, etc., no todos validados científicamente. En este sentido, las medicinas alternativas o bioenergéticas como mejor se les conoce entre nosotros, no logran el estatus científico y por lo tanto, no se les reconoce de buen agrado a nivel académico. Hasta hace muy poco, su práctica, aunque ampliamente difundida, no gozaba de reconocimiento legal, el cual sólo permite su ejercicio a profesionales médicos. Aunque muchos de sus componentes tienen indiscutible eficacia terapéutica y un gran valor científico, las medicinas alternativas no logran aún un riguroso desarrollo clínico y experimental entre nosotros, indispensable para su validación universal.
 

1 respuestas humanas:

  • Anónimo dijo...

    Excelente informacion amigos estamos haciendo una antologia de la herbolaria, lei su informac ion, anotan datos muy importantes soy de la facultad de Enfermeria en colima de 1er. semestre.
    les mando un saludo mucha suerte.

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